ROMA.- El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, enfrentará hoy y mañana dos votaciones parlamentarias que pondrán a prueba la fuerza de la coalición en el Gobierno (en especial, entre su Pueblo de la Libertad y la Liga del Norte), unida con problemas por las duras dos derrotas electorales del último mes: los comicios regionales y el referendo sobre cuatro temas.
Una serie de casos de corrupción, el estancamiento de la economía y un sórdido escándalo que lo involucra con una prostituta menor de edad han hecho mella en Berlusconi, cuyo apoyo entre los votantes cayó a un mínimo de un 29%, según la encuestadora IPR.
Hoy, el premier busca un voto de confianza legislativo para implementar medidas para ayudar al crecimiento económico; mañana pretende el aval para ampliar su gabinete en otros nueve subsecretarios. Este nuevo examen político fue requerido por el presidente de la República, Giorgio Napolitano, quien le exigió a Berlusconi que demostrara que todavía tenía la mayoría del Parlamento.
La coalición de centroderecha continúa en una situación precaria, frente a una izquierda vigorizada. Las disputas internas han enfrentado a la Liga del Norte con el ministro de Economía, Giulio Tremonti, empeñado en controlar las finanzas públicas.
Ante los riesgos que enfrenta Italia, la agencia calificadora Moody?s advirtió el viernes que podría recortar la calificación del país debido a la preocupación sobre su capacidad de reducir una enorme deuda pública, equivalente al 120% del Producto Interior Bruto.
El Gobierno ha prometido presentar en las próximas semanas un paquete de medidas de ajuste de 40.000 millones de euros (U$S 57.000 millones), para eliminar el déficit antes de 2014, una meta aún más difícil debido a las demandas de algunos miembros de coalición de que se recorten los impuestos.
"Hoy Italia necesita ser gobernada, necesita estabilidad", aseveró el primer ministro en Milán, confiado en el respaldo mayoritario del Congreso.
Debates internos
Sin embargo, nada está asegurado. El líder de la Liga del Norte, Umberto Bossi, reclamó que el Gobierno escuche sus propuestas (como el traslado de algunas sedes ministeriales al norte), lo que confirma la tensión interna, ya que otros aliados menores de la alianza se oponen firmemente a esta posible medida. Este escenario pone a Berlusconi entre la espada y la pared ya que cualquiera sea su decisión, causará heridos políticos.
Los analistas dicen que el oficialismo se impondría, pero por un estrecho margen. En diciembre, Berlusconi logró mantenerse en el cargo agracias al voto de apenas parlamentarios.
Precisamente, la oposición piensa que la ampliación del Poder Ejecutivo es una especie de pago a los miembros del nuevo grupo político Iniciativa Responsable, que votaron a favor de que el mandatario continuara en el poder. (Especial-Télam-Reuters)